Judaísmo Vivo
ASEGURAR LA CONTINUIDAD JUDIA

(de Aurora Digital)

La evolución demográfica del pueblo judío y el contexto socio-político internacional en cuyo contexto actuarán las comunidades de la diáspora en el futuro, constituyen variables inciertas sobre las cuales resulta muy difícil influir. Lo que sí está en manos de nuestra generación, es intentar fortalecer la identidad e identificación judías a fin de evitar la asimilación y disgregación del pueblo de Israel. Keren Hayesod constituye un modelo institucional apropiado para confrontar ese desafío.

MARIO E. ABLIN

Los estudios demográficos muestran que el crecimiento anual promedio de la población judía equivale a cero. También las proyecciones hacia el futuro son poco alentadoras: la población actual de 13.1 millones de judíos llegaría en el año 2020 a 13.8 millones y eventualmente alcanzaría a 15 millones en el año 2080.

Las razones de este panorama preocupante son variadas y complejas: efectos tardíos del holocausto, grandes procesos migratorios, cambios en el habitat judío que se ha tornado predominantemente urbano, concentración creciente de la población judía en estratos sociales medios y medio altos con la consiguiente adopción de las pautas de baja fertilidad vigente en el "primer mundo".

Es posible que se puedan enumerar otras variables de carácter socio-cultural pero lo que interesa desde el punto de vista de la continuidad judía es la conclusión: somos pocos y corremos peligro de ser aún menos.

También el contexto socio-político contemporáneo se ha mostrado cambiante, muchas veces hostil y peligroso para la continuidad judía. Asimismo, los agudos cambios que tienen lugar en el mundo actual en razón del proceso de globalización junto a la acentuación de la violencia internacional hacen aún más incierto el futuro de muchas comunidades.

En especial, se estima que fuertes presiones emigratorias afectarán a comunidades en América Latina, Francia y Sudáfrica. Esas problemáticas, potencialmente amenazadoras para la continuidad judía, la crisis demográfica y la inestabilidad, fruto de cambios imprevisibles en el contexto socio-político de países en los cuales residen comunidades judías en la diáspora- son variables sobre las cuáles el pueblo judío tiene escaso control.

El genocidio silencioso

Otro factor que amenaza la continuidad judía es la creciente asimilación. Sin embargo, la asimilación no es una ley de la naturaleza que debe aceptarse como algo inexorable, es más bien un proceso socio-cultural y psicológico individual que tiene mucho que ver con los aspectos internos de la vida colectiva judía, es una problemática contra la cual el pueblo judío puede luchar con posibilidades razonables de éxito.

Una cuestión afín a la asimilación es el aumento considerable de matrimonios mixtos en la mayoría de las comunidades judías de la diáspora. Esa situación, de preocupantes alcances, compromete la continuidad del pueblo judío, aunque el fenómeno no es necesariamente irreversible. En eso también la comunidad judía tiene un importante rol que cumplir: tratar de atraer a esas parejas mixtas al seno del judaismo, educar judaicamente a esos grupos familiares, facilitar la conversión de los cónyuges no judíos que así lo deseen, y sobretodo crear marcos institucionales inclusivos y cooptadores que permitan a esos matrimonios mixtos un contacto vital y enriquecedor con la vida comunitaria judía

Proveer respuestas institucionales adecuadas

Las graves amenazas que comprometen la continuidad colectiva requieren ser contrarrestadas mediante respuestas institucionales adecuadas por parte de las comunidades judías.

En primer término es necesario preocuparse por la seguridad y el rescate de todo conglomerado judío que fuere perseguido o amenazado en razón de su condición judía, es preciso fortalecer la educación judía amplíando el número de alumnos que asisten a las escuelas en cada comunidad, es importante crear marcos apropiados para la cooptación y socialización judía de todos aquellos que deseen ser parte del pueblo judío,y es vital preocuparse por la formación de un liderazgo comunitario de segunda generación que asuma la responsabilidad de asegurar la continuidad judía.

Esos objetivos son precisamente aquellos que promueve Keren Hayesod, organización global sionista que actúa en 42 países y sostiene, a través de la Agencia Judía, múltiples proyectos humanitarios, educativos y sociales a través de los cuales centenares de comunidades e individuos expresan su compromiso con el pueblo judío y el Estado de Israel.

Soy el guardián de mi hermano

La acción humanitaria de Keren Hayesod se lleva a cabo en zonas de opresión y peligro para la seguridad judía, tanto a nivel individual como colectiva, exteriorizándose la misma en complejas operaciones de rescate. Operaciones de esta naturaleza se han llevado a cabo, entre otros, en la ex-Unión Soviética, Etiopía, Cuba, Bosnia y ciertos países musulmanes, habiéndose logrado rescatar miles y miles de judíos que fueron acogidos y reasentados en Israel.

La acción de Keren Hayesod no finaliza con el arribo de los refugiados judíos a Israel sino que se traduce en asistencia y apoyo prolongado a esas poblaciones durante el proceso de su absorción en el país.

Una de las metas centrales de Keren Hayesod es apoyar una amplia gama de proyectos educativos de carácter formal e informal, que lleva a cabo la Agencia Judía en las comunidades de la diáspora e Israel.

Entre otras inciativas caben mencionar programas especiales de estudio y vivencia para alumnos de escuelas secundarias interesados en cursar estudios en Israel, marcos educativos para la formación de instructores juveniles y maestros para las distintas comunidades judías, programas de formación académica para estudiantes universitarios interesados en proseguir estudios en universidades de Israel, programas de viajes juveniles a Israel. Asimismo, es de destacar la labor que realiza el Keren Hayesod a través del departamento de educación de la Agencia Judía- para apoyar a las redes escolares judías en la diáspora.

Afirmar la identidad judía

El pensador judeo-francés contemporáneo Alain Finkielkraut apunta al irónico cambio en la forma en que la identidad judía es experimentada actualmente.

En el pasado, el principio que guiaba al judío era "ser un hombre en la calle y un judío en el hogar". Se presuponía que el ser un hombre en la calle era un rol social quer podía ser aprendido pero que en el hogar el "verdadero ser" del judío sería revelado. Sin embargo, en la Segunda mitad del siglo XX comenzó a experimentarse un cambio en el núcleo de la identidad judía, el cual ya no es más un rol privado sino más bien un rol público. El rol social del judío es una especie de "máscara usada en público".

El oscuro secreto del judío es que en el hogar, en privado, ellos son iguales a cualquier otra persona. Jugar un rol público de judío en público puede ser, según Finkielkraut, un medio para ayudarles a los judíos a ocultar a si mismos lo insustanciable de sus identidades. Ese es un "judaismo imaginario", en palabras del pensador francés.

Ese vaciamiento interno de la identidad judía en nuestro tiempo,es precisamente el "catalizador" que desencadena y alimenta el proceso asimilatorio, fenómeno que solo podrá ser neutralizado por medio de un masivo incremento de la educación judía y de un continuo fortalecimiento de la identificación con el judaismo y el Estado de Israel. Es precisamente a esos objetivos de revitalización judía y sionista a que apunta la labor del Keren Hayesod.

Movilización y compromiso

Keren Hayesod, por medio de la acción de activistas comunitarios, asistidos por emisarios especiales enviados por la institución, ha creado un marco activo y movilizador, tanto desde el punto de vista judáico como sionista.

Un aspecto que reviste gran importancia es la acción de Keren Hayesod para la formación de grupos de segunda generación, destinados a constituir la generación intermedia del quehacer institucional. Es así que en casi tosos los países en los cuales actúa Keren Hayesod existen activistas de mediana edad quienes están destinados a asumir el futuro liderazgo de la institución.

Un marco especialmente activo dentro de Keren Hayesod lo constituyen las Divisiones femeninas, agrupaciones de mujeres que desarrollan una intensa acción en todas las áreas y proyectos auspiciados por la institución. En gran medida, es el activismo femenino el que hace entrar en los hogares el compromiso con los ideales del Keren Hayesod, arrastrando el entusiasmo de las mujeres a sus respectivos grupos familiares.

Uno de los aspectos destacables de estas divisiones femeninas es el pérfil de las mujeres que activan en ellas, generalmente ejecutivas y sumamente activas, una imagen muy distinta de las JAP (jewish american princess) que el estereotipo vulgar suele asociar con las tradicionales "comisiones de mujeres".

Ocuparse de las causas y no de los resultados

El "modelo Keren Hayesod" es un buen ejemplo de acción institucional orientada hacia la confrontación de las causas que amenazan a la continuidad judía, sin limitarse sólo a ofrecer paliativos parciales para algunas de las consecuencias de dicha problemática.

En este contexto viene al caso recordar un relato que se refiere a unos jóvenes que conversaban a orillas de un río cuando vieron pasar a una persona arrastrada por la corriente, a punto de ahogarse. Ni cortos ni perezosos saltaron al agua y le salvaron. Días después ocurrió un hecho similar y también en ese caso los jóvenes salvaron a la víctima. Eso volvió a repetirse día tras día hasta que finalmente las autoridades decidieron construir en el lugar un hospital para que la gente rescatada del río pudiera ser tratada en el lugar.

El hospital floreció y prosperó. Uno de los médicos practicántes que había terminado su período de servicio se acercó un día al director del hospital para despedirse. "Le agradezco haber podido especializarme en este hospital", le dijo y agrego: "¿alguien alguna vez se acercó río arriba para examinar que pasa en el lugar que causa a tantas personas llegar río abajo casi ahogadas?". El director del hospital respondió: "estamos demasiado ocupados tratando a las víctimas".

En cierto modo, ese relato refleja la situación en que se encuentra el pueblo judío en relación a las diversas problemáticas que amenazan a su continuidad: estancamiento demográfico y asimilación. Estamos demasiado ocupados atendiéndo a las víctimas, analizándo las consecuencias de los problemas en lugar de concentrarnos en buscar las soluciones que permitan la continuidad judía.

Una nueva actitud hacia la familia judía que tienda a fortalecer su unidad y cohesión, inspirándola a procrear más hijos, una profundización de los contenidos judíos y sionistas, una afirmación de los elementos espirituales y valorativos de la tradición judía en los hogares, una profundización de la educación judía en todos los niveles, un mayor compromiso hacia el Estado de Israel y una actitud abierta y cooptadora hacia todos aquellos interesados en ser parte del pueblo judío; esas son algunas de las soluciones para asegurar nuestra continuidad colectiva. Ese es el desafío que confronta nuestra generación

 

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Última actualización: 29 de enero 2002