Judaísmo Vivo
DE REBELIÓN EN REBELIÓN


Por el rabino Samuel Vainberg



Cuando Dios creó el mundo, al poco tiempo hubo de traer el diluvio sobre la tierra y aniquilar a todo ser viviente, salvando sólo a una familia, la de Noaj, y una pareja de cada uno de los animales terrestres. Al concluir la casi total destrucción del género humano y animal, Dios concerta un nuevo pacto con el hombre a través de Noaj y se promete a Sí mismo "Nunca más volveré a maldecir a la tierra por causa del hombre, porque el corazón del hombre es inclinado al mal desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho" (Bereshit 8: 21).

El Talmud (Shabat 88b-89a) nos trae un hermoso Midrash, en nombre de Rabi Ieshoua ben Levi. Cuando Moshé subió al Monte Sinaí para recibir la Torá, los ángeles protestaron ante Dios: “Señor del Universo, ¿qué hace un ser humano, nacido de mujer, entre nosotros?”. Dios les respondió que Moshé estaba allí para llevar la Torá a los hombres. Los ángeles se opusieron a que Dios le entregara al hombre un regalo tan precioso como la Torá. Entonces Dios le dijo a Moshé que debía responder a la queja de los ángeles. Respondió Moshé: “Señor del Universo ¿qué está escrito en la Torá que me estás entregando?". “Yo soy el Señor, tu Dios que te sacó de la tierra de Egipto, de la esclavitud".

Moshé se dirigió a los ángeles: "¿Acaso estuvieron ustedes esclavizados en Egipto? Entonces ¿qué uso tiene la Torá para ustedes?". Y ¿qué mas está escrito en la Torá? "No tendrás otros Dioses", ¿Acaso viven ustedes entre pueblos que tienen otros dioses?, Más aún, está escrito en la Torá: "Recuerda el día Sábado para santificarlo", ¿acaso tienen ustedes trabajos de los cuales descansar? Y mas todavía, está escrito en la Torá "No tomarás", ¿están ustedes involucrados en negocios que pueden llevarlos a jurar en falso? Además, está escrito en la Torá "Honra a tu padre y a tu madre", ¿y acaso tienen ustedes padres? Y está escrito en la Torá "No matarás, no cometerás adulterio, no desearás", ¿sufren ustedes de celos? ¿tienen ustedes una inclinación al mal? Inmediatamente los ángeles admitieron ante Dios que la Torá pertenecía a los humanos. Inmediatamente cada ángel comenzó a demostrar su cariño por Moshé dándole buenos consejos. Aun el ángel de la muerte le dio un buen consejo a Moshé, como está escrito: "Puso el incienso e hizo expiación por el pueblo" (Bemidbar 17: 12) y está dicho "Se plantó entre los muertos y los vivos y la plaga de detuvo" (Bemidbar 17: 13). Si el ángel de la muerte no se lo hubiera dicho, ¿cómo podía Moshe saberlo?

Durante su travesía por el desierto, que al final duró 40 años, el pueblo que saliera de la esclavitud de Egipto y que recibiera la Torá de manos de Dios en el Monte Sinaí, continuamente se rebelaba ya sea contra Dios, ya sea contra Moshé y Aarón y, en oportunidades, contra todos ellos en conjunto.

Pedidos de alimentos, de agua eran los más comunes, quejas de dónde estaba la "tierra que mana leche y miel" eran de todos los días, pero la acusación más fuerte era la de asesinato, ya que decían que los habían llevado al desierto para que murieran en él. Otras rebeliones tuvieron como base la envidia, los celos, el orgullo, las ambiciones personales y el egoísmo.

En varias oportunidades en que el pueblo se rebeló contra Moshé y Aarón, Dios les dijo "alejaos de esa comunidad que voy a consumirlos en un instante, pero a ti te convertiré en un gran pueblo más poderoso que ellos" (Bemidbar 17 :9 y 14: 12). En los acontecimientos con los "meraglim" (observadores) que mandó Moshé para que vieran la tierra e informaran al pueblo, cuando Dios intenta destruir al pueblo Moshé argumenta con Él y lo convence para que no lo haga (Bemidbar 14: 13-19), apelando no sólo a Su bondad y misericordia, sino al qué dirán los demás pueblos contra El que destruyó a Su pueblo por no poder conducirlos a la libertad. Pero, en el relato de la rebelión de Koraj y sus seguidores, Moshé no argumenta con Dios, sino que manda a Aarón a poner el incensario entre el pueblo "y se paró entre los vivos y los muertos y la plaga se detuvo"(Bemidbar 17:9-15).

Dos circunstancias, los mismos personajes, dos actitudes distintas. En una de ellas, Moshé apela a la argumentación, mientras que en la segunda, al ritual. ¿Por qué Moshé no argumentó con Dios en la segunda oportunidad y apela a un incienso ritual para obtener el mismo fin: salvar la vida del pueblo?

La muerte no es un castigo, todos sabemos que en algún momento vamos a morir, entonces la muerte no puede ser considerada un castigo, pero sí constituye un castigo el adelantar el momento de la muerte. Cuando Dios habla de castigar al pueblo y destruirlo, acabarlo, el verdadero castigo es el adelantar el momento de la muerte de ellos, quitarles tiempo de vida, pero el mismo hecho de morir no puede ser considerado un castigo ya que todos sabemos que llegará el momento de nuestra muerte.

En los dos episodios que estamos mencionando Moshé nos muestra la importancia del ritual junto al comportamiento de las personas. El egoísmo, la vanidad, la ambición desmedida y la envidia nublan los ojos y el corazón del ser humano. El comportamiento ético que nos enseña la Torá es el camino que deberíamos seguir para que se mantuvieran buenas relaciones entre los seres humanos. La Torá no pertenece a los ángeles, la Torá y sus enseñanzas las necesita el hombre, el género humano. La Torá pertenece a este mundo y a sus habitantes. Pero el ritual también es importante y ayuda al hombre a mantener un buen comportamiento ético. El ritual (y los sacrificios que se ofrecían en el Templo de Jerusalem) significa: 1) dar algo de sí mismo, renunciar a parte de lo que tengo para entregarlo a mi Creador; 2) es un sustituto de la persona que lo ofrece, quien debería ser sacrificada es la persona por su mal comportamiento, a esta persona se le estaría quitando tiempo de su vida, pero el ritual lo sustituye; y 3) el ritual nos acerca a Dios. Como dijera el Rabino Abraham J.Heschel "no podemos hacer a Dios visible a nuestros ojos, pero nosotros podemos hacernos visibles a El". Y cuando nos acercamos a Dios podemos controlar nuestro egoísmo, nuestra envidia, nuestra vanidad, nuestra ambición. Así, ritual y comportamiento ético, comportamiento correcto se complementan y ayudan al ser humano a conseguir sus metas espirituales y reales.

El Talmud nos enseña que si no fuera por la envidia y la ambición no habría progreso. Esto es así cuando tanto la envidia como la ambición están bajo nuestro control, en esta situación ambas son positivas y creativas. Pero cuando la envidia y la ambición son las que nos controlan y dominan nuestros actos, entonces son negativas y destructivas. Un poco de ambición y envidia son necesarias para nuestro progreso personal, son estos sentimientos los que nos llevan a superarnos y a trabajar para conseguir las cosas que queremos, pero el exceso se convierte en enfermizo y destructivo, nada es suficiente y las pasiones pasan a dominarnos en vez de ser nosotros las que las dominamos a ellas. Como nos enseña el Pirkei Avot (4:1) "...¿quién es valiente? Aquel que domina sus pasiones...¿quién es rico? Aquel que es feliz con lo que posee...". Cuando las pasiones nos dominan no dejan lugar para la humildad y el buen criterio. Todo es superficial y engañoso. Cuando dominamos a nuestras pasiones hay lugar para la humildad y con ella hay lugar para ser agradecidos, para ser un verdadero "mentsh".

VISITE TAMBIÉN
Judaísmo Hoy

Los Rollos del Mar Muerto

La evolución de la halajá





Portada | Noticias | Tema de la Semana | Especial | Historia | Para Recordar | Opiniones
Perashá/Velas/Havdalá | Calendario/Lúaj | Historia | "Ladrillos"/Donaciones | Judaísmo en la Red

Derechos de autor/copyright: Congregación Or Shalom, Caracas, 2000-2001

Hosted by:
The United Synagogue of Conservative Judaism

Última actualización: 7 de diciembre 2001